"El Señor conoce a los que son suyos" (2 Timoteo 2:19)
¿Quiénes son conocidos por Dios? La opinión común es que se trata de los que creen y observan ciertas doctrinas religiosas, propias de alguna denominación. Pero lo cierto es que pueden estar en cualquiera de las religiones humanas existentes (o en ninguna). Sin embargo, el Señor los conoce personalmente. ¿Cómo los reconoce? Dejemos que la Biblia hable:
"Pero si alguno ama a Dios, es conocido por él" (1 Corintios 8:3)
¿Y cómo saber que amamos a Dios?
"Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos" (1 Juan 5:3)
Y hay un mandamiento que destaca:
"Y nosotros tenemos este mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su hermano" (1 Juan 4:21; 3:23)
Ahora bien, hay creyentes a los que el Señor nunca conozca:
"No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad" (Mateo 7:21-23)
Los que realmente aman a Dios son reconocidos por Él, y ese amor lo demuestran al hacer, no su propia voluntad, sino la voluntad de Dios, lo que incluye apartarse de la iniquidad. En contraste están los que se les llena la boca de alabanzas, pero no Le obedecen. A estos el Señor les dice: "Nunca os conocí". ¿No es verdad que estos dos tipos de cristianos se encuentran en todas las iglesias? Así, no importa demasiado el grupo con el cual nos asociemos (si es que nos asociamos con alguno); sino, lo que de verdad importa es desarrollar una relación de amor obediente con Dios, lo que se demuestra especialmente amando al hermano. Si así lo hacemos, estaremos entre Sus conocidos.

¿Cuál es la adoración o religión verdadera? Dentro de las discusiones más comentadas en foros religiosos, esta es probablemente la cuestión estrella, y siempre que se presenta, invariablemente surgen comentaristas que se posicionan en distintos bandos religiosos, pero todos con un mismo objetivo: demostrar que su denominación practica la verdadera adoración, la única reconocida por Dios.
Para ello, se suelen esgrimir distintos argumentos, como que la adoración verdadera hay que buscarla en la línea de sucesión de Pedro; o consiste en “nacer de nuevo”; o guardar los Diez Mandamientos; o predicar el reino y llevar el nombre de Dios; o hablar en lenguas, etc., etc. Sin embargo, cuando leemos el Nuevo Testamento, en ningún lugar encontramos que criterios de ese tipo definan la adoración verdadera. Lamentablemente, sucede que muchas denominaciones enfatizan aquellas creencias y prácticas que resaltan sus propias peculiaridades religiosas; a la vez que dejan casi en el olvido la clara enseñanza de la palabra de Dios.
Entonces, ¿en qué consiste la adoración verdadera? La respuesta la encontramos sólo en estas palabras de Jesús:
“Pero llega la hora, y es el momento actual, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque ésos son precisamente los adoradores que el Padre desea. Dios es espíritu; y los que lo adoran, tienen que adorarlo en espíritu y verdad.” (Juan 4:23-24 Biblia Serafín de Ausejo)
Por más que busquemos en la Biblia, no encontramos otro pasaje que explique cómo adoran los verdaderos adoradores. Sin duda, se trata del principal mensaje para determinar cómo quiere Dios que se Le adore. Para empezar notemos lo siguiente:
- Jesús repite enfáticamente que la única adoración que Dios acepta es “en espíritu y en verdad”.
- Al identificar a los verdaderos adoradores como los que adoran “en espíritu y en verdad”, también está significando que cualquier otro tipo de adoración no es verdadera.
- Es de destacar el interés que Dios muestra por los verdaderos adoradores. Son precisamente los adoradores “que el Padre desea”, o “que el Padre busca” (Biblia Nacar Colunga).
Dios desea y busca a Sus verdaderos adoradores. ¿Queremos ser uno de ellos? Si es así, tenemos la apasionante tarea de averiguar qué quiso decir Jesús con adorar “en espíritu y en verdad”. ¿Por dónde podemos empezar? Ante todo, pidamos a Dios en oración que nos ayude a adorarlo “en espíritu y en verdad”. Que este deseo sincero sea un asunto habitual en nuestras oraciones. Pero después hemos de permitir que Dios nos ayude ¿Cómo? Leamos Su palabra en la confianza que Dios nos enseñará. Comencemos por el Nuevo Testamento; y a medida que leamos, pongamos especial atención en todo aquello que nos ayude entender el significado de adorar en espíritu y en verdad.
Si Dios lo permite, es mi intención compartir en este blog lo que vaya averiguando, deseando recibir cualquier comentario que edifique en este propósito.
¡Qué Dios nos encuentre entre sus verdaderos adoradores!